¡BASTA!

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por Lety Sahagun

62 mujeres viven violencia sexual cada HORA en México.

1,468 mamás, hijas, hermanas, amigas por día.

A quienes preguntan: ¿Por qué las víctimas tardan tanto en denunciar a sus agresores?

Cada historia es distinta. Pero hay mucho miedo, culpa, vergüenza, dolor y mecanismos de defensa en el intento de seguir adelante.

Miedo: a ser cuestionadas, juzgadas, a que nadie les crea, al poder de sus agresores. La mayoría no sabe a quién acudir.

Nadie quiere revisitar una y otra vez el trauma sabiendo que el sistema entero está en su contra.

Obstáculos a la hora de denunciar.

Impunidad, que tiene al 90% de los agresores en libertad.

Revictimiza a las mujeres cuando por fin encuentran el valor de hablar y se enfrentan con la cultura de la violación.

¿La qué?

La cultura de la violación es: culpar a la víctima, no creerle cuando denuncia, victimizar al agresor, juzgar a la víctima. Esto en todos los niveles: instituciones, medios de comunicación, sociedad, redes sociales…

‘Estaba borracha, ‘Es normal que los hombres insistan’, ‘¿Tiene pruebas?’, ‘¿Por qué tardó tanto en denunciar?’, ‘Yo lo conozco y él nunca haría algo así’, ‘Seguro ella también quería’.

Esta cultura se alimenta cada vez que minimizan un testimonio, hacen bromas machistas o misóginas, defienden al agresor, juzgan a la víctima…

NO IMPORTA qué hacía, dónde estaba, cómo vestía, qué tomó, cuánto tardó en hablar…. nada de eso importa. En lugar de hablar de lo que debió haber hecho o no la víctima para prevenir ser agredida, hablemos del agresor y la necesidad de justicia. BASTA.

Es hora de creerle a las víctimas, cuando sea que encuentren el valor de hablar. Cuidémonos entre nosotras. Es un gran acto de valentía y sororidad romper el silencio.

Reéduquemonos y deconstruyamos los símbolos culturales alrededor de la sexualidad y el machismo.

Nos están matando.

Como dice la gran Lydia Cacho: que una víctima denuncie es el primer paso, que la sociedad condene la violencia, es el segundo.

Ni una más. No estás sola. Yo sí te creo.

¿Estás cansado de escuchar esto? Imagínate nosotras de vivirlo.