El privilegio de cuidar de mi misma

coldpressnews
Share on twitter
Share on facebook
Share on whatsapp
Share on email

Por: Eli Caballero

A veces me preguntó si debería sentirme culpable de lo mucho que disfruto la cuarentena y el aislamiento viviendo sola, o porque mi posición de privilegio me permite llevar una cuarentena cómoda, segura, en la que no me falta nada, en la que puedo darme mucho amor y auto cuidado, y en la que mi única preocupación es si ya alimente a mi gata o no. Pero también, me hace sentir plenamente agradecida, agradecida de que el que mundo pare, me da la oportunidad de re-conectar conmigo, de trabajar mi co-dependencia emocional que me lleve a sentirme sola o necesitar de un wey para sentirme completa, de retomar mis pasiones y de enfocarme en sanar todos esos pedazos de mi alma que durante toda la vida había ignorado, de recuperar ese amor propio y esa seguridad que el patriarcado se ha esmerado en destruir en mi durante 27 años. Agradezco vivir esto en soltería, en la que solo me enfoque en cuidar mucho de mí y hacerme más fuerte, más feliz, más plena, más consciente del privilegio que tengo en mi vida. Claro, el darme cuenta de todo esto no solo me ayuda a disfrutar mi vida más que nunca, también, me refuerza mi compromiso y pasión por ayudar a los demás, por romper las barreras hetero patriarcales que nos subyugan todo el tiempo, por reducir la brecha de desigualdad en la sociedad, por darle una voz a aquellxs que no la tienen, y por seguir luchando por un futuro sostenible. Decidí no sentirme culpable, porque si bien vivo en privilegio, ¿Cómo pretendo tener la fuerza de cambiar o cuidar del mundo, si no me cambio y cuido primero a mí?