Feminismo y liberación sexual

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Blog post para Cajón de Lola

Feminismo y liberación sexual

A lo largo de la historia, el hombre ha ejercido su dominación y poder a través de diversos privilegios: el color de la piel, su género, sexualidad, su nivel de educación, su estatus socioeconómico e incluso su peso. Y la manera en que históricamente esta dominación se ha desenvuelto entre hombres y mujeres se refleja no solo en los planos económicos y patrimoniales, sino que también en la parte familiar y sexual.

En muchas comunidades, el valor de la mujer está en función de su capacidad de procreación de modo que su placer es algo sin importancia o, incluso, que puede estar en su detrimento. Actualmente, sigue habiendo comunidades en donde se practica la mutilación genital en adolescentes de 13 años para evitar su capacidad de sentir placer a lo largo de sus vidas. En los próximos 10 años, 6 millones de niñas siguen en riesgo de ser mutiladas alrededor del mundo. Y no fue hasta este año (2020), que, por ejemplo, Sudán promulgó una ley prohibiendo esta práctica dentro de su país. Sin embargo, estas prácticas seguirán pasando en 52 países, incluyendo Australia, Estados Unidos y Canadá.

Las estructuras patriarcales nos hacen creer que la patente del placer durante el sexo la tiene el hombre. Por eso, la mayoría de la pornografía se enfoca en el placer del hombre, en la parte de la satisfacción fálica y en convencer a la audiencia que el acto sexual culmina cuando el hombre llega al orgasmo. Por eso vemos que la mayor parte del tiempo el enfoque está en la penetración o en el sexo oral de la mujer hacia el hombre. Los orgasmos femeninos vaginales o clitorales ocupan realmente muy poco espacio dentro del mundo de la sexualidad mainstream y a momentos pareciera que nos quieren convencer que el orgasmo del hombre es lo único que necesitamos para estar satisfechas durante la interacción sexual. Muy poco se habla de que hay un porcentaje bajo de mujeres que logran el clímax durante el coito, pero que la gran mayoría puedo obtenerlo durante la estimulación apropiada del clítoris.

El sexo puede ser una manera de empoderamiento para la mujer y por este motivo, la revolución sexual parecía (y sigue pareciendo) tan peligrosa para el patriarcado.

Feminismo y liberación sexual

Porque al momento que la mujer toma cargo de su cuerpo y de su placer, empieza a también a luchar por ganar espacios dentro de otros terrenos en donde están ocupados predominantemente por hombres. La revolución y liberación sexual de la mujer vino con la segunda oleada del feminismo que empezó a principios de los años sesenta y duró alrededor de dos décadas. Mientras la primera oleada se enfocó en el derecho de las mujeres a votar, esta segunda oleada estuvo dirigida al empoderamiento de la mujer y a instigar a las mujer a tomar su espacio merecido como ciudadanas de su país. Esto incluía empezar a ganar terreno dentro del espacio familiar, laboral y sexual. Esta revolución tuvo gran propósito y ese era que todas supiéramos que aquello que teníamos en medio de las piernas era mucho poder.

Actualmente, hay muchas críticas por partes de grupos conservadores que argumentan que las mismas feministas son culpables de la hipersexualización de la mujer. Que al exigir su liberación sexual, eso también trajo consigo la cosificación del cuerpo de la mujer y que de alguna forma son culpables por la transformación de la mujer en objeto sexual. Pero debemos de entender que siempre habrá críticos y desacreditadores del movimiento feminista. Es gracias a la segunda oleada del feminismo que la mujer deja de convertirse en propiedad del hombre una vez que contrae matrimonio con él. De hecho, es gracias al trabajo de la gran Catherine Mackinnon, una talentosísima abogada feminista que logró abolir esta ley en Estados Unidos y ha sentado las bases sobre acoso y hostigamiento laboral.

El conocimiento es poder y en el plano sexual esto no es diferente. Muchas mujeres llegamos a nuestra primera relación sexual sin nunca habernos tocado. Muchas de nosotras vivimos muchos años anorgásmicos pensando en que es complementamente normal estar insatisfecha y siendo usadas como juguete sexual. No nos dejemos engañar, la dominación del hombre sobre la mujer no es normal y es importante recalcar que tiene la misma capacidad que el hombre de sentir placer. La revolución trajo muchas cosas positivas a la vida de las mujeres, pero sobre todo trajo la emancipación de la mujer del hombre en el ámbito sexual, dotándola de independencia en ese terreno.

Feminismo y liberación sexual

No es coincidencia que lo que pasa en la cama muchas veces nos deja ver cómo se desarrollan las personas fuera del espacio íntimo. La manera en que un hombre se comporta en la cama muchas veces se traduce en cómo este mismo hombre piensa y actúa alrededor de las mujeres. Y esto tiene mucho que ver con el privilegio o la masculinidad hegemónica de la que se habló anteriormente.

El hombre (no deconstruido y por lo general, heterosexual), consciente o inconscientemente piensa que es más merecedor de placer que la mujer. Y esto sucede porque la cultura lo perpetúa. Eso es lo que aprende dentro de la pornografía y también es lo que muchos padres y madres nos enseñan.

Esta cultura de que los hombres deben explorar los mundos (es decir, tener sexo con muchas mujeres) antes de casarse, pero las mujeres deben permanecer vírgenes hasta el matrimonio es parte de lo mismo. Por eso es tan importante promover que las mujeres se exploren y se conozcan íntimamente. Porque la relación más satisfactoria sexual que cualquiera va a tener es con una misma.

La manera más fácil de empezar esta relación es tomando el primer paso con una misma al explorar con las manos que hay debajo del calzón. Al principio se sentirá extraño y a momentos hasta podría incomodar, pero es la única forma que podrán descubrir cómo es que su cuerpo llega al orgasmo. Crecemos con mucho estigma alrededor de la masturbación, sobre todo femenina, porque las mujeres “de bien” no son calientes, cachondas o podemos tener gustos y necesidades propias sexuales. A pesar de todo lo que han tratado de cambiar las feministas, muchas de nosotras seguimos criándonos en espacios altamente heteronormados y patriarcales en donde se nos sigue privando de educación sexual integral y espacios seguros para explorar nuestra sexualidad. La sexualidad de las mujeres está vinculada con su bienestar, por lo que si estás interesadx en promover y procurar el amor propio es importante empezar por tu propio autoconocimiento físico y emocional.

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