¡Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer y arriba el feminismo que va a vencer!

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Escribo este texto regresando de la marcha del 8 de marzo del 2021 y como siempre me encuentro profundamente emocionada. Afortunada de regresar a casa, con piel de gallina por decir lo menos, lágrimas de fuego, corazón acelerado, con ganas de destruirlo todo y una impotencia que frustra. Todo mientras escucho una y otra vez Canción sin miedo: ¡qué tiemble el Estado!

Sin embargo, y por más increíble que me parezca, aún leo y escucho comentarios que reflejan poca comprensión del tema. El patriarcado es el mundo pensado y construido desde una visión del hombre, no solo las leyes y las instituciones se han creado con este sesgo, sino todo nuestro día a día. 

El sistema patriarcal se vive en todos los ámbitos y reproduce desigualdades y discriminación contra las mujeres, niñas y la diversidad. El pacto patriarcal es entonces, la complicidad que existe en todas aquellas personas (sin importar su sexo o función) que mantienen, validan, legitíman, o premian a la estructura patriarcal existente que ha normalizado de manera abierta y directa la opresión y la violencia contra las mujeres. 

El pacto patriarcal es tan viejo como el pensamiento occidental y se ha expresado de distintas formas. Así, Margarita Dalton Palomo ya lo encontraba en su libro Mujeres, diosas y musas: tejedoras de la memoria, señalando que dentro de la Ilíada y la Odisea, las mujeres subordinan su actuación, su ser y su razón a la estructura de dominación del discurso de lo masculino sobre lo femenino. La referencia a la virginidad de Nausica en la Odisea refiere directamente a la palabra “inviolada doncella” que remite entonces a la posibilidad de la utilización de la violencia y fuerza contra las mujeres.

En fechas más recientes en México podemos encontrar el caso de los Porkys y el magistrado Anuar González Hemadi, que interpretó que no existió una intención “lasciva” ni de “copular” con la menor de edad, porque el agresor no lo expresó así. Por tanto, concluyó que lo sucedido no podría considerarse como un acto sexual, sino un “roce o frotamiento incidental”

En agosto del año pasado, tras su destitución el magistrado González Hemadi pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocar su destitución y devolverle su cargo, reiterando que “no existían elementos suficientes para fincar responsabilidad a Diego Cruz por el delito de pederastia en agravio de la menor Daphne”.

Y el pacto patriarcal continúa, ahora con la protección del Estado a la casa de Andrés Roemer este 8 de marzo. Quién por cierto fue cónsul de 2013 a 2016 durante el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto y nombrado por la UNESCO como embajador de Buena Voluntad, aunque se ha confirmado que este cargo honorario le fue retirado por las 61 denuncias de acoso, agresión y violencia sexual que hay en su contra.  

Y ni qué decir de la candidatura de Félix Salgado Macedonio. El pacto patriarcal es la complicidad que existen en todas aquellas personas sin importar su sexo que mantienen, validan, legitíman, o premian a la estructura patriarcal existente. Las tres integrantes de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena Eloísa Vivanco, Donají Alba y Zazil Carreras las cuales se presentan como feministas, junto con sus compañeros encontraron “los agravios fincados a Félix Salgado Macedonio son improcedentes e infundados, por lo que no pierde sus derechos políticos”. Félix Salgado Macedonio tiene dos denuncias formales por violencia sexual y otras tres acusaciones públicas de presuntas agresiones del tipo.

El pacto patriarcal deja a las mujeres sin protección, y protege a los acusados de ejercer violencia contra nosotras. En México cada día son asesinadas 10 mujeres por el simple hecho de ser mujeres, y no, no nos matamos entre nosotras, nos matan los hombres.  

Prepárense. Ni la pandemia por COVID-19, ni los muros de la paz, ni ninguna estructura patriarcal—en cualquiera de sus representaciones—nos detendrán. El sistema heteropatriarcal ha llegado a su fin, nunca más nos callaremos, nunca más dejaremos de incomodarlos, nunca más dejaremos de luchar.

Salimos y saldremos a marchar todos los #8M, pero el trabajo lo hacemos todos los días desde distintas trincheras. Por ello aplaudo a las anarco, a las radicales, a las encapuchadas, a las que marchan en colectivas, a las que se manifestaron desde casa, a las que se manifestaron en redes, y en general a todxs lxs que nuestra convicción es ver arder este sistema patriarcal.

¡Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer y arriba el feminismo que va a vencer! Lo vamos a tirar.